Capítulo 8 James
Por Claire Burrell-Stella, M.D.
[M.B.B.S., M.R.C.G.P., D.R.C.O.G., D.E.F.F.P., T.(GP)]
Dra. Burrel-Stella, un Médico General, vive en el noroeste de Inglaterra
con sus trillizos, uno de los cuales es autista (ellos nacieron en Febrero de
1998). El padre de los niños, Marcello Stella, es un cirujano plástico quien
ahora vive en Italia. Esta historia fue escrita en Mayo del 2002.
James es el segundo de unos trillizos nacidos en Febrero 20 de 1998. El
es severamente autista, pero tiene dos hermanas normales.
Sabíamos
del riesgo del embarazo múltiple, pero a medida que las semanas pasaron mis
esperanzas se elevaron porque chequeos de ultrasonido frecuentes
consistentemente revelaron la estructura de tres bebes normales los cuales
estaban creciendo equitativamente. Además, nunca tuve complicaciones médicas,
y mi presión sanguínea permaneció baja durante todo el embarazo. Me preocupé
de asegurarme que estaba ingiriendo esteroides para ayudar a la maduración
fetal de los pulmones en caso de un parto prematuro, pero fui afortunada y tuve
la oportunidad de elegir la operación cesárea exactamente a las 36 semanas de
gestación.
Ansiosamente
esperé escuchar cada uno mis bebés llorar espontáneamente después de nacer,
y cada uno lo hizo perfectamente. Sin embargo, 25 minutos después del
nacimiento, mientras estaba siendo “engrapada”, una enfermera dijo que había
tenido que correr por uno de los pediatras para que regresara al cuarto ya que
James estaba teniendo dificultades respiratorias. Ella me preguntó si quería
sostenerlo mientras regresaba el pediatra. Por supuesto que lo hice; hasta ese
entonces nadie me había permitido ver a mis hijos. Lo que observé me horrorizó,
por que James estaba definitivamente cyanotic (de color azul por la falta de oxígeno).
La madre en pánico dentro de mí quería decir, “Corra con mi hijo a la
Unidad de Cuidados Especiales de Recién Nacidos (S.C.B.U. por sus siglas en
inglés) – no pierda más tiempo,” porque era claro que demasiado tiempo había
sido ya perdido. Pero para mi verguenza, mi reservado “estilo
inglés” ganó, y no quería “entrar en pánico” en frente de mis colegas,
de tal forma que no dije palabra alguna. Esa es la decisión que me seguirá por
el resto de mi vida. He llegado a creer/tener esperanza/rezar que quizás era el
autismo intrínseco en James – asociado con sus deficiencias enzimáticas –
lo que causó su desorden respiratorio y no la hypoxia la que causó el autismo.
Ciertamente los gases sanguíneos de James nunca fueron tan dañinos como
aquellos de algunos niños los cuales se desarrollan normalmente.
Todavía
me siento resentida que a pesar que los tres pediatras que dejaron el quirófano
inicialmente por que los niños estaban bien, nadie del personal restante que
permaneció en el lugar notó lo que le estaba pasando a James. Después de todo,
había un anestesiólogo muy experimentado y acostumbrado al trabajo de
obstetricia, dos distinguidos profesores de medicina fetal, un cirujano plástico
(mi esposo), tres enfermeras, y varios ayudantes. El neonatólogo nos dijo
posteriormente que había sido una situación muy crítica y el hecho de que
James iba a necesitar ventilación artificial, y el pareció estar conmocionado
cuando mi esposo le hizo la primer pregunta en relación a si James tenía daño
cerebral. Pero el mitigó nuestros temores al decir que James se había
comportado normalmente durante sus cuatro días en S.C.B.U. James pesó 4 libras
y 4 onzas al nacer, mientras que sus hermanas pesaron 5 libras y 5 onzas, y 5
libras y 12 onzas respectivamente.
Quizás
he meditado demasiado en lo que no se puede corregir, pero siento que es
importante señalar que aun en lugares denominados como “centros de excelencia”,
los cuidados son frecuentemente lejos de ser óptimos.
Sé
que soy enormemente afortunada de tener dos hijas normales del mismo embarazo.
Creo se me facilita no echarme la culpa por cualquier cosa que hice o no hice
durante el embarazo, el cual es un temor que persigue a muchas madres que han
dado a luz a un niño discapacitado. Estoy segura que James es una “víctima”
de un defecto genético que reside en nuestra familia, la cual contiene una
cantidad sorprendente de individuos atópicos (alérgicos). Yo misma, sufrí de
una condición autoinmune devastadora llamada Síndrome de Stevens-Johnson a la
edad de siete años, la cual me dejó daños severos en la córnea de ambos ojos.
Después
de que James dejó la S.C.B.U., me impacté al darme cuenta lo diferente que era
de sus dos hermanas. El parecía de algún modo mas “distante”, mas pasivo,
y mucho más reservado, y abría sus ojos menos. No fue solamente con la
percepción de el que había notado estas diferencias. Ellos se identificaron
conmigo inmediatamente, pero no me preocupó porqué el aprendió más fácilmente
a tomar pecho que sus hermanas, y físicamente sonrojado. Estoy avergonzada de
decir que atribuí estas diferencias al trauma posterior a su nacimiento y al
tiempo que pasó alejado de nosotros en la S.C.B.U., y al hecho de que era niño.
Cielo perdóname!
Estas
fueron algunas de las desilusiones bajo las cuales viví por más de diez y ocho
meses. Aun cuando el hecho de notar mis preocupaciones acerca de que James era
un tanto diferente al nacer, sé que mis colegas las hubieran ignorado como el
simple hecho de que tenía depresión post parto por mi parte.
Se
convirtió en una situación amorosamente graciosa que frecuentemente mientras
se alimentaba, James volteaba sus ojos lo más posible sobre sus hombros para
ver quien venía a robarle su leche – asumimos que sospechaba de sus hermanas!
Estaba
desconcertada acerca del porque solamente James ocasionalmente vomitaba con
bastante cantidad de moco después de haberse alimentado con biberón, pero no
pasaba muy frecuentemente así que no me preocupé al respecto. A medida que las
semanas pasaron, me desconcertaba frecuentemente por qué James tenía su nariz
perpetuamente congestionada y muy dilatada, abdomen hundido. Con trillizos es
muy difícil encontrar el tiempo para pensar acerca de nada mas que de
sobrevivir las siguientes horas, pero consulté a un profesor de pediatría. El,
como yo (hasta después – mucho después), nunca había obviamente escuchado
de una alergia a la leche que causara una nariz bloqueada; y por que James
estaba creciendo tan bien, la distensión abdominal fue ignorada. Creo que James
continuó creciendo vigorosamente porque su ingesta de alimento era 50% leche
materna. Me es muy doloroso escribir estas letras porque si hubiera sabido en
ese entonces lo que sé en la actualidad, James estaría actualmente en una
mejor posición.
Como
sucede, James tomó cartas en el asunto bajo sus propias manos aproximadamente
al tiempo de su primer aniversario, y empezó a rehusar la leche excepto en la
forma de yogurt o queso.
Desde
su nacimiento James utilizaba cerca de cinco pañales en 24 horas, y esto
continuó hasta hace un año cuando, en conjunto de haber implementado una dieta
libre de gluten y caseína, le empecé a administrar enzimas digestivas, probióticos,
y remedios herbales. (Regresaré a este tema más delante). James inicialmente
sufrió de cólicos abdominales como sus hermanas, pero su dolor abdominal parecía
no estar asociado con su distensión abdominal.
Mis
iniciales o residuales preocupaciones fueron mitigadas porque James logró todos
sus expectativas de desarrollo a tiempo hasta que cumplió 14 meses de edad. Los
tres niños solían “jugar” entre sí cuando estaban en sus andaderas,
continuamente persiguiéndose entre sí una y otra vez. En retrospectiva, la única
pista que pude haber tenido acerca del autismo intrínseco en James fue el hecho
de que el muy ocasionalmente se pusiera aterrorizado de alguna situación normal
tal como si el vecino de al lado le dijera Hola en el jardín. De hecho, fue mi
querida vecina de al lado quien inadvertidamente le pegó al clavo en la cabeza
cuando dijo, “James no me mira a los ojos”. El tenía seis meses de edad,
pero ella se echó la culpa por haberlo asustado ese día en el jardín. Pobre
Eriza, que culpable se sintió.
Todos
solían comentar que tan “bueno” era James como bebe, mucho más plácido
que sus hermanas. Mientras que el amaba los cariños, no parecía que los
exigiera. El era terrible para dormir, pero sus hermanas eran, y lo siguen
siendo, peor!
Mientras
yo pueda sentirme bastante culpable acerca de fallar en detectar estos signos
delatadores, también sé que estos no fueron detectados también por las dos niñeras
que contratamos. Giovanella, quien trabajaba conmigo por las mañanas, tenía 30
años de experiencia con niños; y Catia tenía tres niñas normales y me
ayudaba por las tardes. Ninguna de ellas nunca notaron nada impropio.
Charlote
caminó en su primer aniversario, y Sophie y James aprendieron a caminar casi al
mismo tiempo a los 13 meses; pero irónicamente,
fué en ese entonces que la gran brecha se abrió entre James y las niñas.
Hasta entónces, James y Sophie eraninseparables,
pero el lazo fue roto desde el momento que ambos caminaron. Erróneamente había
creído que aún a la edad de 14 meses las niñas debieron haber desarrollado
diferentes intereses. En realidad, fue ciertamente debido a las vacunas de MMR
que todos ellos aprendieron a caminar dentro de unas cuantas semanas entre sí.
Mi
postura acerca de las inmunizaciones han dado un giro radical desde que me
convertí en madre de un niño autista. Previamente como doctora, había siempre
asegurado a mis pacientes que las vacunas eran completamente seguras, y que sería
prácticamente negligencia criminal el no vacunar a sus niños. Estoy segura que
James era autista desde el nacimiento, pero siento que probablemente con cada
vacuna él recibió daño adicional en su sistema inmune y aumentó la severidad
de sus síntomas.
En
Italia, donde vivíamos en ese entonces, los bebes se les administra las
inyecciones hepatitis B triple al mismo tiempo que sus otras vacunas de rutina.
Mientras que desaprobaba la idea de darle a tales delicados niños la Hep B,
decidí seguir la práctica, creyendo al menos que era una enfermedad letal
menos que los pudiera afectar cuando crecieran. Solamente tiempo mucho después
descubrí que fue la peor decisión que pude haber echo para James, por que los
niveles de sulfato en la sangre decrecen aun en normales y saludables adultos
después de la inmunización de Hep B, y todos sabemos acerca de los hallazgos
de Rosemary Waring de bajos niveles de sulfato en sujetos autistas. Sin embargo,
fue la inyección de meningitis C, dada a los 20 meses de edad, la que dio el
golpe final y catapultó el gradual ingreso de James al autismo hacia una
alocada caída libre. A pesar de que profundamente me hecho la culpa de que
James recibió inmunizaciones, el corolario es que estoy enormemente agradecida de que las niñas hayan sido vacunadas. Ellas tienen lo mejor de los dos
mundos, no haber sido afectadas por las vacunas y estar protegidas de un numero
potencial de enfermedades letales. Ellas recibirán sus potencializadores y
James no lo hará. Si hubiera sabido lo que ahora sé acerca del diagnóstico
del autismo, James nunca hubiera sido vacunado.
Era
agonizante observar a James retraerse dentro de su mundo propio. Habiendo sido
un radiante, feliz pequeño, dejó de sonreir; y su entonces saludable y
brillante cara se tornó pálida, con sombras negras alrededor de sus ojos. El
empezó a arrancarse la piel de sus brazos y hombros; y el se ponía agitado y
desencajaba su cara, resultando en horribles marcas de arrugas. El empezó a
jalarse el cabello. Olvidó las únicas palabras que sabía, dejó de murmurar
sus tonadas favoritas y de hacer ruidos de clip-clop para los caballos. Dejó de
hacer contacto visual y de señalar. Mientras que en retrospectiva sus juegos
habían sido muy repetitivos, el repentinamente dejó de jugar por completo. El
podía pasar largos períodos tirado en el piso, o corriendo hacia atrás y
hacia enfrente, y brincando. El continuamente abría y cerraba las puertas de
los gabinetes de la cocina.
Hubo
un momento alentador cuando vi un ejemplo aislado de el alineando sus carritos
en un medio circulo alrededor de él. Por un instante, mi corazón brincó de
gusto porque pensé que había empezado a jugar de nuevo con sus juguetes, pero
un segundo después la terrible realidad apareció. El no repitió el ejercicio,
así que mis esperanzas crecieron un poco, solo para ser borradas cuando lo vi
mirarse sus manos por largo tiempo y empezó a morder objetos de nuevo.
James
cambió repentinamente de tener un buen apetito, y de disfrutar ser alimentado,
a comer solamente cinco diferentes alimentos. El odiaba el pan, biscuits (galletas),
manzanas, pastel, y fruta seca, tomándose cerca de 14 botellas de jugo diluido
de blackcurrant. Peor aun, el nunca mas se sentó a la mesa a comer. El solo se
comía su comida desde el piso. Era físicamente imposible echarle la mano
encima y lograr que comiera en la mesa. La hora de la comida eran una pesadilla.
El
también empezó a sufrir de fuertes erupciones rojas, las cuales eran tan
severas que hubieran puesto a cualquier niño normal escribir acerca de su agonía.
Pero James era mucho mas estoico, debido a su alta resistencia al dolor. Esa fue
otra desilusión que siempre he tenido acerca de James: Había creído lo
valiente que era ese pequeño niño – si se caía y lastimaba el difícilmente
lloraba. Otro sueño destrozado, cuando me di cuenta que la alta resistencia al
dolor era otra característica del autismo. En lugar de regocijarme en tener un
hijo tan bravío como mi esposo, me di cuenta que tenía que morder la bala y
hacer lo que tenía que haber hecho meses atrás – obtener un diagnóstico
oficial de autismo de tal forma que pudiéramos continuar con el siguiente paso.
Puede
parecer ridículo, pero mi entrenamiento realmente me retrasó en buscar un
diagnóstico. Porque sabía la pobre esperanza que era otorgada a los niños
autistas y sus padres en Inglaterra, realmente creí que era un diagnóstico sin
esperanza, ya que en ese tiempo no había escuchado acerca del Dr. Bernard
Rimland, Dr. Paul Sattock, o el Dr. Ivar Lovaas.
Mis
peores temores fueron confirmados cuando un eminente pediatra diagnosticó a
James y solamente me pudo recomendar que “disfrutara” a mi hijo. Su única
sugerencia fue que ella podía ponerme en contacto con otra familia en nuestra
área con un niño autista para conseguir “apoyo mutuo”. Aun el Profesor de
Psiquiatría Infantil cuyo mayor interés de investigación era el autismo no
pudo aconsejarme de ningún tratamiento en específico otro que asistir a un curso de Hanen More Than Words para ayudarme a encontrar medios para
comunicarme con mi hijo. No encontré tal experiencia benéfica para ninguno de
nosotros. Solamente incrementó mi sentido de coraje y frustración, y mi
creencia de que debía de haber una mejor forma de ayudar a mi hijo.
En
este punto, como escrito en mi destino, tuve la inmensa fortuna de encontrar
casualmente a una conocida la cual no había visto por un tiempo, y que me
preguntó como le estaba yendo a los trillizos. Ella fue la primer persona a la
cual le confesé mis peores temores acerca de que James era probablemente
autista. Por alguna razón al principio podía hablarle a personas extrañas
acerca de la condición de James, pero no lo podía hacerlo con la familia ni
con los amigos. De cualquier manera, sin mover sus pestañas, Deborah dijo, oh,
sí, su sobrino había sido justamente diagnosticado como autista y había
empezado una dieta libre de gluten y caseína (GFCF) y aplicado terapia análisis
conductual (ABA). Ella gentilmente me puso directamente en contacto con su cuñada,
la cual fue enormemente colaborativa en darme útiles números telefónicos de
contactos y asesoría.
Fue
de Elaina de quien escuché por primera vez de Paul Shattock y de la Unidad
Sunderland de Investigación del Autismo, la cual el dirige con su colega, Paul
Whiting. Debo decir un enorme “gracias” a ambos por dedicar tanto tiempo en
explicarme la teoría e implementación de la dieta GFCF. Debo estar siempre
enormemente agradecida a Paul Shattock porque además de darme una gran cantidad
de información valuable, el fue la primer persona en darme un destello de
esperanza para el futuro de James. Espacio para mejorar era algo que difícilmente
me atrevía a tener esperanzas. Es escandaloso que la Unidad Sunderland de
Investigación del Autismo no reciba fondos del Gobierno o de la industria
farmacéutica.
Mientras
que la idea de implementar una dieta GFCF era muy demandante, no tenía opción.
James se estaba deteriorando rápidamente. El se estaba rasgando su pecho y
brazos hasta que sangraran, y tenía dos o tres partes sin cabello por detrás
de su cabeza. Sus ojos eran opacos, y sus cinco pañales sucios diarios eran
indescriptibles. La candidiásis perineal se estaba poniendo aun peor; y cuando
le di paracetamol (acetaminophen) para una fiebre en el Año Nuevo 2000/2001, el
se puso muy agresivo hacia con nosotros, mordiendo y rascándose y golpeándose
su cabeza repetidamente contra la pared.
Ahora
parecía fácil tratar de remover la leche de su dieta por tres semanas como me
habían recomendado, porque estábamos logrando solamente darle leche a James en
forma de atole. Para esta etapa el no podía inclusive comer atole por que
empezaría a tratar de vomitar e inclusive vomitando pequeñas cantidades de
moco si la veía a la hora del desayuno.
El
peor comportamiento de agresividad y auto lastimarse se detuvo tan pronto le dejé
de darle paracetamol. Fue Paul Shattock quien me explicó que algunas personas
autistas no pueden tolerar el paracetamol porque tienen dificultad en
descomponerla y excretarla, posiblemente debido a problemas con el sulfato de su
metabolismo.
Sin
embargo, una dramática mejoría adicional ocurrió al momento que excluí la
caseína de la dieta de James. De la noche a la mañana el pareció estar mas
saludable; el paró de intentar vomitar; y se veía mas feliz y parecía estar
mas calmado.
Después
de tres días de su sorprendente transformación empecé a darme cuenta que
parte de su mejoría se debía probablemente a que inadvertidamente removimos de
su dieta el atole de avena. No podía contener mi entusiasmo por mas tiempo, y
removí también el gluten de la dieta de James. Recuerdo bien sentirme tan
horrorizada cada vez que James comía algo que no debía. Me sentía tan
preocupada que aun un simple panecillo podría arruinar todo lo que habíamos
logrado con la implementación de la dieta y el comienzo de la terapia ABA. Creo
que si no hubiéramos empezado con la dieta y los suplementos de vitaminas y
minerales, no hubiéramos hecho progreso alguno con la ABA.
En
un período de dos semanas, la cara de James no presentaba ninguna evidencia de
rasguños, y el paró de arrancarse la piel. Llevó cerca de cinco meses, a
pesar de todo, para que se detuviera de arrancarse el cabello. Existían
solamente dos situaciones problemáticas con su dieta. La primera era que su
rango de comida “aceptable” no se amplió dentro de los primeros meses como
la mayoría de los comentarios así lo sugerían. Si algo por lo contrario ocurría,
lo cual, dado el hecho de lo insignificante que el podía aceptar, era difícilmente
concebible. Sin embargo, después de 15 meses de estar en la dieta finalmente el
está empezando a ampliar su rango de alimentos muy poco. En el lado positivo,
James nunca pareció sufrir la reacción de supresión al remover el gluten de
su dieta.
La
segunda situación problemática era que su dieta no solucionó sus problemas
intestinales. Así que me propuse a atacar el problema, el cual no tenía duda
que era debido a la candidiásis. Removiendo toda la fruta seca de la dieta de
James (esto fue bastante traumático para todos nosotros); y empecé a darle
enzimas digestivas, probióticos (Bio-Kult de Cambridge Probiotics y Culturelle
de Kirkman Laboratories), y líquido de fructo oligosacáridos (Fructolite de
Biocare) para nutrir las bacterias benéficas en Bio-Kult y Culturelle. Este líquido
de sabor dulce era útil para esconder el extraño sabor amargo de un producto
herbolario llamado Biocidin de Bio-Botanical Research Institute. Los resultados
fueron dramáticos. James nunca ha sufrido de nuevo de candidiásis (al menos clínicamente), y sus intestinos solamente realizan una evacuación al día. He seguido
las instrucciones de los proveedores de Bio-Kult y gradualmente incrementado la
dosis a cinco cápsulas de Bio-Kult por día durante dos meses, y luego
gradualmente reducir el número de cápsulas a un nivel de mantenimiento de dos
cápsulas por día. James tomó solamente durante un mes el Culturelle; y después
de un par de meses tuve que descontinuar el uso de Biocidin, el cual había
tenido un efecto tan dramático cuando lo introduje. La razón por la cual lo
descontinué era porque James de nuevo se empezó a poner pálido y a tener
ojera, y el estaba más agitado. Tan pronto como paré el se empezó a ver mas
saludable de nuevo, y se calmó, y sus evacuaciones intestinales se mantuvieron
estables. En retrospectiva, deseo haberle dado a James Milk Thistle cuando
introduje el Biocidin porque sospecho que el Biocidin estaba descontrolando las
funciones de fase-1 de su hígado.
Por
primera vez le realicé un completo análisis de excremento y de parásitos
hecho por el Laboratorio Great Smokies Diagnostics Laboratory el mes pasado, y
estaba sorprendida que ellos no encontraron evidencia de infección de levaduras
o bacterias patógenas.
Al
mismo tiempo que implementé la dieta GFCF, agregué multivitaminicos y mezcla
de minerales y Super Nu-Thera, seguido por dimetiglicina (DMG), trimetiglicina (TMG),
L-glutamine, 5-hydroxytryptophan, aceite de evening primrose, aceite de hígado
de bacalao, beta-glucosa, Ambrotose, PhyAloe, Seacure, amino ácidos de amplio
espectro, taurine, CoQ10, lecitina, ácido lipóico, vitamina C, N-acetyl
cysteine y secretina homeopática. Inicialmente, agregué methylsulfonylmethane
(MSM), en conjunto con sulfato de magnesio, en el agua de su bañera. Siempre he
agregado los suplementos orales de James a su jugo en un recipiente opaco con
tapadera, y el siempre ha sido angelical y se ha tomado cualquier cosa que le
doy.
Sí,
he gastado una fortuna y sigo gastando mucho dinero en estos suplementos, pero
vale mucho la pena. ¿Cuáles de estos suplementos han ayudado más? Super
Nu-Thera y DMG han sido los que mas han ayudado. James tiene mejor contacto
visual y está mas calmado, mas enfocado, es mas verbal y mas sociable.
Recientemente decidí experimentar un poco y ver si notaba alguna diferencia si
le dejaba de dar el DMG. ¡No haré eso de nuevo! James empezó a llorar de
nuevo a la mas mínima provocación y por períodos prolongados. Estoy segura
que no es un efecto placebo.
A
pesar de los beneficios de introducir el TMG fueron menos claros, estoy
negligente a pararlo ya que el reciente análisis de excremento mostró que la
acidez estaba en el extremo inferior de lo considerado como normal. (TMG aumenta
la acidez de el estómago, ayudando en la digestión y reduciendo el riesgo de
infecciones).
La
piel de James mejoró cuando agregué aceite de evening primrose. También, la
5-hydroxytryptophan ayudó un poco en una dosis de 25 mg., pero pareció hacer
mejoras significativas a una dosis de 50 mg. diariamente.
La
introducción del aceite de hígado de bacalao parece haber ayudado a mejorar
marcadamente su capacidad cognitiva y sociabilidad. Empleo largos ratos inecesariamente preocupándome acerca de como lograr
que James acepte el sabor, porque el sigue rechazando todos los diferentes
sabores en los que lo he adquirido. Entonces, para mi sorpresa, encontré que el
felizmente puede tomar el aceite de hígado de bacalao puro de una cuchara.
Sigo
estando ambivalente acerca de otros suplementos, y periódicamente los agrego
con la excepción del N-acetyl cystein, ácido lipóico, y la secretina homeopática,
los cuales parecen empeorar los síntomas de James. Por supuesto que más
delante volveré a experimentar con estos.
Muy
pronto después de que implementé la dieta, James empezó a dormir mejor y
nunca mas lloriqueó, murmuró o rió como la maniática Bertha Mason en la
novelaJane Eyrede Charlotte Bronte.
O al menos si lo hizo, significaba que el había comido algo que no debió haber
comido.
Cuando
se implementa la dieta no es suficiente con simplemente ver “libre de
gluten” en el empaque porque tales cosas tales como enzimas de cebada en
algunas ocasiones pueden estar presentes de manera desconocida. James reacciona
muy mal a la soya también.
El
siguiente obstáculo a sortear era el jugo de blackcurrant. Imposible, pensé.
“Esencial”, dijo Paul Shattock. Posible, dijo mi madre, y ella y Paul
estaban en lo correcto. Mi madre tuvo la ocurrencia de sustituir el jugo
ordinario de blackcurrant por el jugo
de blackcurrant con sabor rico en aspartame al cual James estaba adicto. Los
resultados fueron sorprendentes. Después de las primeras 24 horas James dejó
de ser adicto. Casi literalmente de la noche a la mañana el cambió de tomarse
botella tras botella a rechazarlo en favor de tomar agua pura, tomada en
cantidades normales y desde un vaso normal, no de la botella.
De
nuevo, fui muy afortunada por que no vi efectos secundarios, solamente una
interrupción inmediata del ciclo de polydipsia (excesiva ingesta de líquidos)
y de polyuria (excesivas evacuaciones de orina). Creo que el estaba visualmente
recibiendo el mensaje de que el estaba tomando el mismo jugo, su cerebro no
estaba ya recibiendo el “efecto” del aspartame, así que perdió interés en
el mismo.
La
adición de sulfato de magnesio a sus baños ayudó en su profusa sudoración de
cabeza y sus ojeras, pero el problema no se resolvió por completo aun con tomas
orales de methylsulfonymethane hasta
que el empezó a tomar sílica homeopática. Recientemente el homeópata sugirió
que la dejara de tomar, pero en un período de cinco días el sudor de la cabeza
regresó. Sin necesidad de decírselo, empecé a dársela de nuevo y no ha
tenido ningún problema al respecto.
Después
de todas mis destellantes recomendaciones para seguir la dieta GFCF,
multivitaminas, probioticos, y suplementación de enzimas, quizás uno pueda
pensar que James está cerca de ser curado. James permanece severamente
discapacitado por el autismo, pero su calidad de vida y, por lo tanto, nuestras
propias vidas han indiscutidamente mejorado sin medida. Me ha dado suficiente
espacio para continuar esperanzada, buscando, y rezando por la “bala mágica”.
Y para regresar a mi comentario anterior, sin estas intervenciones biológicas
James no hubiera podido aprovechar tan satisfactoriamente su programa ABA.
La
actitud de la comunidad médica en Inglaterra, aun entre aquellos que claman ser
expertos en el campo del autismo, permanece arrogante, ignorante, y, sobre todo,
negativa. Es una triste ironía que la mayoría de los padres, cuando están más
vulnerables y desesperados para ayudar a sus hijos autistas después de que
obtienen el diagnóstico, nunca escucharán acerca de las intervenciones biológicas
o de ABA del grueso de la comunidad médica.
Un
diagnóstico de autismo es una experiencia solitaria y desoladora. Aun los
amigos cercanos sin intención dicen las cosas mas estúpidas e hirientes. Una
simple regla debe ser: si usted no sabe que decir a un padre en pena, entonces
al menos diga “lo siento” y “ que terrible debe de ser para ti”.
Usted
también deberá soportar con los dientes apretados a padres de niños normales
lamentarse de la dificultad de criar a sus hijos. Ellos deberían tratar de
criar a un niño autista!
No
puedo terminar mi artículo sin mencionar lo benéfico que he encontrado a la
osteopatía y homeopatía para James. La mayoría de mis colegas desearían
eliminarme de los registros médicos por declarar tales creencias! Para evitar
desperdiciar tiempo y dinero, escoja solamente médicos alternativos quienes
tengan experiencia previa tratando niños autistas.
Por
último, como madre de un niño autista, le debo a Bernard Rimland una enorme
deuda personal de gratitud por evitarme la terrible carga de ser etiquetada como
una fría, disfuncional madre la cual ha causado el autismo de su hijo. Es una
cruda creencia de que antes de su trabajo emprendedor hace ya 40 años, esa
hubiera sido la opinión acerca de yo ser la causante del autismo de mi hijo. Ha
de haber requerido enorme coraje personal el cambiar la sabia percepción de la
etiología del autismo.
El
reto al que se enfrentan todos los padres con niños autistas demanda la misma
calidad de coraje mostrado por Bernard Rimland, Paul Shattock, y muchos tantos más.
Posdata (Marzo 2003):
Durante
los tres meses previos a la Navidad del 2002, estaba regocijada ya que James estaba haciendo excelentes progreso. Entonces, por tercer año consecutivo en Navidad, James tuvo una infección del tracto
respiratorio superior acompañada de una fiebre y, usualmente después de una
fiebre, ha tomado seis semanas completas para el “levantar la cortina” que
siempre parece caer después de estas infecciones. El se convierte en
“ausente” de alguna forma y mas irritable y empieza a rehusar su Super
Nu-Thera.
Sin
embargo, estoy feliz de reportar que el esta “con nosotros” de nuevo.
Probablemente esto sea parcialmente el
resultado de retomar la Super Nu-Thera, pero no creo que esta sea la explicación
del todo. Parece tan rudo que la fiebre activa un “interruptor” en el
cerebro de James que toma tiempo en corregirse por si mismo. Continuo sintiendo
que la osteopatía craneal beneficia a James en estos momentos de crisis y el
mismo parece estar de acuerdo. El visiblemente disfruta la sesión con la
osteopatía.
El
quinto aniversario de los trillizos cayó durante este agonizante período de
seis semanas cuando sentí que no estaba logrando recuperar a James. Es tan
entristecedor ver como los cumpleaños no significan nada para el. El no tiene
interés en abrir sus regalos y cartas, y el tiene que ser llevado a casa
temprano de su fiesta de cumpleaños por mis padres por que el lloraba tanto
debido al ruido y emoción de los otros niños. Fue muy triste ver su pastel de
cumpleaños con sus velas sin encender, cuando las niñas estaban deseosas de
apagar las velas en sus pasteles. Así es el dolor que todos los padres de niños
autistas deben experimentar, yo supongo.
Todas
las personas describen a James como el mas gentil y afectivo niño, soy
afortunada de que el no es de ninguna manera destructivo. A diferencia de un niño
normal de cinco años, el cuidadosamente camina alrededor de los edificios que
sus hermanas construyen con bloques de madera y el se mortifica si alguno de
ellos se cae, lo cual ocurre muy raramente ya que el tiene habilidades como la
de los gatos para negociar espacios – no es la imagen usual autista.
James
tiene virtualmente las habilidades motoras finas y gruesas de su edad y el es
muy afectivo con razonable contacto visual, la mayor parte del tiempo. Sin
embargo, el no habla y tajantemente “rehusa” cualquier intento de entrenarse en hacer sus necesidades en el baño por
el momento.
El
análisis de lenguaje realizado recientemente muestra que James está siguiendo
un patrón “normal” de desarrollo, y que el rango de sonidos que el puede
producir ahora debe, últimamente, combinarse
a una forma de lenguaje. El entrenamiento en el baño debe suceder, como lo hizo
hace 14 meses, actualmente solicita ser sentado en la taza y orina
apropiadamente. Si el puede hacerlo una vez yo mantengo la esperanza de que
eventualmente lo hará repetidamente.
Mi
mayor preocupación es que a pesar de estar en una dieta GFCF por dos años,
James permanece tan selectivo para comer que nunca. Todos los demás parecen
decir lo bien que los niños empiezan a comer – o al menos como su gusto
aumenta una vez que los alimentos ofendientes son removidos y una adecuada
suplementación de zinc es dada. Olvídese de eso con James!
Creo
por completo que los suplementos de James valen la pena y han sido los
responsables de tener de nuevo un afectivo, feliz pequeño que es lo
suficientemente calmado para obtener beneficios de la terapia ABA. Y, aunque no
lo puedo probar, genuinamente creo que la osteopatía y la homeopatía producen
efectos benéficos. Soy
muy afortunada de tener los mas devotos y comprometidos padres y hermana, los
cuales son una torre de fortaleza para mí y mis hijos.
 © copyright 2005, 2006 Autism Research Institute
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