Capítulo 6
Yo
Soy Sam
Por Cheryl e Ike Bezalel
Dice Cheryl Bezalel, “Somos una familia normal de cuatro miembros, y
vivimos en Canadá. Trabajo en un banco, una semana de tiempo completo y una
semana de tiempo compartido con otra mujer. Ike se auto emplea. Ike y yo
decidimos que Sam necesitaba muchos cuidados, atención y dedicación, de tal
modo que él trabaja de la forma que lo hace. Daniel el hermano de Sam tiene
Desorden de Déficit de Atención (ADD), y ha sido un gran desafío encargarse
de Sam y Daniel. No todos los días son tranquilos, y en ocasiones Ike está
lidiando con uno de los niños y yo estoy haciendo lo mismo con el otro.
Afortunadamente, es común que uno o el otro esté ‘fuera de control’, ¡no ambos al mismo tiempo!” Sam nació en Mayo de
1986. Esta historia fue escrita en Marzo del 2002.
Sam.
Ya lo habíamos nombrado antes de que naciera. Legalmente era Sassoon, pero no
lo quisimos afectar con un nombre que le pudiera ser causa de burla cuando
entrara a la escuela. Supimos tan poco que ya estaba afectado con algo más
grande que un nombre: autismo. Supimos antes de que fuera diagnosticado a la
edad de 3 años que algo andaba mal con Sam. El estaba rezagado en casi todos
los aspectos del desarrollo infantil. El tuvo que ser enseñado en como sentarse,
gatear, y darse vueltas – no en el sentido vago de “enseñarle” –
tuvimos que moverlo físicamente a la posición, mantenerlo en esa posición, y
luego moverlo de la forma que el debería de moverse para realizar la actividad.
Por ejemplo, gatear: su padre puso a Sam en su estómago, luego puso sus
rodillas y manos debajo de el, luego mover sus manos y rodillas para mostrarle
como gatear. Este era el caso de cada habilidad que Sam tenía que dominar.
Sam
era también un bebé bastante demandante. Cuando el quería ser alimentado tenía
que ser de inmediato. El lloraría en su más alto tono hasta ser alimentado.
Recuerdo ir manejando en la autopista a cinco minutos de casa cuando Sam decidió
que tenía que ser alimentado. Empezó a llorar muy fuerte y agudo (es la única
manera de describir su llanto), pero pensé que podría esperar hasta que llegáramos
a casa, y de que pararía de llorar a pesar de que lo alimentaría
inmediatamente. Sam no era así – el lloró hasta el último segundo previo a
empezar a alimentarlo. Muchas de estas pequeñas cosas nos guiaron a la creencia
de que algo no estaba bien con nuestro hijo.
A
la edad de dos años Sam tenía mucho retraso vocal
y era bastante inquieto. Era como si estuviera acelerado todo el tiempo.
Estaba en constante movimiento. Una vez que aprendió a caminar, empezó a
correr y nunca paró. Al observar nuestros videos caseros, podemos también
observar que el se estaba comportando extrañamente desde temprana edad. Cuando
observo las cintas de video de su primer cumpleaños, puedo ahora observar que
sus manos estaban “aleteando” y que sus pies estaban en constante movimiento
mientras estaba sentado en su “sillita de comer”.
Cuando
Sam tenía tres años estábamos preocupados acerca de su lenguaje, y fuimos a
consultar un doctor. El nos sugirió que hiciéramos
pruebas auditivas a Sam en el Hospital Infantil local. De esa prueba se
esclareció que Sam tenía excepcional capacidad auditiva pero su lenguaje
estaba retrasado. El especialista recomendó terapia de lenguaje en una unidad
local de salud. Desafortunadamente, la terapeuta de lenguaje había renunciado y
no había sido reemplazada, así que esperamos seis meses antes de que una nueva
llegara. Finalmente, Sam fue valorado por la nueva terapeuta de lenguaje, y el
empezó el tratamiento.
La
parte graciosa de esta historia es que había visto un programa acerca del
autismo en la televisión. Un par de semanas después de eso, cuando fui recoger
a Sam de su terapia de lenguaje, la terapeuta nos vio y dijo, “Han escuchado
acerca …” Yo sabía lo que ella iba a decir, y dijimos “autismo” al
mismo tiempo. Ella nos sugirió que hiciéramos una evaluación a Sam en el
Hospital Infantil. En Junio 7, 1990, Sam fue valorado y diagnosticado con
autismo. Cuando el doctor nos dijo los resultados dejé salir un profundo
suspiro de aire de mis pulmones y observaba a mi marido. Entonces ambos dijimos
“¿Qué podemos hacer para ayudar a este niño?” No hubo negación, coraje,
o lágrimas – solamente la tranquilidad de que no éramos los malos padres que
habíamos empezado a creer. Sam estaba incontrolable y supimos que teníamos que
hacer algo pronto para ayudarlo. El doctor recomendó que lo pusiéramos en un
programa pre-escolar integral para niños con necesidades especiales, y nos
inscribimos en la lista de espera para terapia de conducta.
Y
así en la etapa en la que la mayoría de los padres están planeando en
inscribir a sus hijos al primer año de escuela, nosotros estábamos teniendo
juntas con el panel de la escuela pre-escolar e intentando convencerlos de que
Sam seria un buen candidato para su programa. Tuvimos un curso en como hacerle
servicios a este niño: grite fuerte porque “la llanta que rechina es la que
se tiene que engrasar”. Mi esposo es la persona a la cual hay que darle todo
el crédito de que Sam reciba la ayuda que necesita. Ike se aseguró de que si
había ayuda allá afuera, Sam la iba a obtener.
Siendo
auto-empleado, Ike pudo ajustar su horario de tal forma que el podría asistir a
todas las juntas relativas a Sam. El no ha faltado a ninguna de las juntas de su
plan individual de educación. El ha sido muy dedicado a Sam y se asegura de que
el reciba la ayuda que necesita para cada situación. No quiero decir que yo no
contribuyo, pero Ike ha sido la fuerza reinante en la recuperación de Sam.
En
Junio de 1993, tres años después de su diagnóstico, Sam finalmente empezó la
terapia de conducta. Muchos de los comportamientos de Sam fueron el resultado de
sus intentos de hacer las cosas de la mejor forma que sabía. Como resultado,
tuvimos que detener todos sus malos hábitos y empezar de nuevo con hábitos
nuevos buenos. Perseverancia tópica, modulación incorrecta de la voz, pobres
habilidades sociales, agresividades, atención oportuna, deficientes habilidades
y modales para comer, dificultad para mantenerse sentado y quieto, correr,
insistencia con similitudes/ incapacidad para
manejar los cambios, y comportamientos auto estimulantes fueron aspectos que se
tuvieron que volver a enseñar o cambiar. La terapia de conducta nunca termina,
y, eventualmente, el padre se debe convertir en el terapeuta. Esto es lo que la
terapia nos ha enseñado a hacer, y continuo utilizando muchas de estas técnicas
hoy en día con mi niño. La terapeuta trabajó con nosotros durante dos años.
Ella podía venir una o dos veces a la semana para ver como estábamos
implementando las estrategias que fueron establecidas para nosotros en el plan
de comportamientos de Sam. La terapia de conducta fue un buen inicio de un largo
camino. Hizo la diferencia para Sam. Si el no hubiera recibido este tratamiento,
Sam no estaría en la posición en la que está.
Después
de la terapia de lenguaje y conducta, Ike y yo empezamos a explorar con otro
tipo de tratamientos. Habíamos oído acerca de una terapia nutricional,
vitamina B6 con magnesio, y empezamos a indagar al respecto. Encontramos algunas
lecturas acerca del tema y luego contactamos a la sección local de la Sociedad
del Autismo. Ellos nos sugirieron que consiguiéramos un video del Dr. Bernanrd
Rimland. Después de recibir el video del Instituto de Investigación del
Autismo, tuvimos una “noche informativa” en la organización local del
autismo y nos mostraron el video a un grupo de padres.
Decidimos
intentar con la B6 y magnesio, y la ordenamos a Kirkman Labs. La primer forma de
esta vitamina era un polvo naranja que habíamos intentado ponerla en el yogurt,
malteadas, pudín – cualquier cosa en la cual Sam la pudiera ingerir.
Desafortunadamente, era granulosa y no se disolvía bien. Logramos dársela a
Sam por un tiempo y luego decidimos cambiar a la presentación de píldoras.
Duramos una o dos semanas enseñándole a Sam cómo tragar las píldoras (el tenía
alrededor de siete a ocho años en ese entonces), y el ha estado tomando las
vitaminas desde entonces.
Bajo
el consejo del Dr. Steve Edelson, no le dijimos a nadie que habíamos empezado a
utilizar las vitaminas. Esto nos permitió observar si la fórmula de vitaminas
realmente hizo alguna diferencia. La primer cosa que sus maestros notaron fue
que Sam estaba menos distraído. Normalmente si un carro de bomberos, ambulancia,
o policía nos pasaba al lado con la sirena encendida o algún avión volaba por
encima, Sam se levantaba de su escritorio y corría hacia la ventana. La maestra
notó que era menos atento a las distracciones. Si otro estudiante tiraba un lápiz
al suelo, el tendría que levantarse o darse la vuelta y mirar, por lo tanto
perdiendo su concentración en la tarea que estaba ejecutando. Ahora era menos
nervioso y menos hiperactivo y era capaz de mantenerse sentado en su escritorio
por mayor período de tiempo. El estaba mas calmado. Sentarse a la mesa era
siempre un gran reto para Sam – ahora el parecía ser capaz de mantenerse
sentado hasta finalizar su comida. Sam solía tener infecciones crónicas de oído,
nariz y garganta; pero desde que empezamos las vitaminas, estos problemas
parecieron desaparecer. Sam ha ingerido antibióticos en muy pocas ocasiones
desde que ha estado tomando las vitaminas de Kirkman, lo anterior desde hace
ocho años. Adicional a la fórmula de la Super Nu-Thera agregamos dimetiglicina
(DMG) a la terapia de Sam y de nuevo su comportamiento mejoró.
Alrededor
de los principios de 1994 oímos que el Dr. Edelson iba a estar en Canadá y
ofreció un entrenamiento de integración sensorial (AIT) en Gateway. Estábamos
muy interesados en este tratamiento, ya que siempre supimos que Sam había
tenido lo que denomino “Super Audición”. Este niño podría estar en su
cuarto con la puerta cerrada y yo estar en la estancia viendo la TV,
y tan pronto como un comercial de McDonalds se transmitiera él vendría
disparado desde su cuarto y estar ahí para ver el comercial. El también tenía
problemas con ciertos ruidos. Yo tenía una licuadora que no podía utilizar en
su presencia ya que el gritaría, “Para, para, para!” con la mayor fuerza de
sus pulmones. Lo mismo pasaba con una de nuestras aspiradoras. Siempre estábamos
sorprendidos con su capacidad de escuchar aviones y sirenas antes de que
nosotros pudiéramos escucharlas. Recuerdo estar manejando en el carro con Sam y
escucharlo decir, “Policía, policía”. Estuve observando alrededor buscando
al auto del policía y justamente, segundos después empecé a escuchar la
sirena. Sam también tenía una voz muy aguda. Estábamos preocupados acerca de
lo anterior, ya que sabíamos que probablemente podría ser molestado en el
futuro en la escuela cuando el niño no fuera tan aceptado por sus
comportamientos.
Con
todo esto en mente nos interesamos en intentar la AIT y ver que efectos tendría.
Así que en Agosto de 1994, Sam participó en AIT bajo la dirección del Dr.
Edelson. Después del tratamiento, inmediatamente notamos que su voz aguda
estaba de mejor tono. Pero cerca de una semana después que su sensibilidad a
los sonidos había aumentado. Estábamos muy preocupados acerca de esto y
empezamos a pensar que habíamos cometido un gran error cuando repentinamente su
capacidad auditiva se normalizó y su voz se tornó mejor. La siguiente gran
cosa que sucedió fue cuando Sam se dirigió a su padre después de pasearse en
su bicicleta y dijo, “Esta es una bicicleta de niñas”. La bicicleta era de
color púrpura claro y parecía no haberle molestado anteriormente, pero ahora
era un problema. Sentimos que alguien en la escuela le había dicho a Sam que él
tenía una bicicleta para niñas. Antes de la AIT Sam no era consciente de este
tipo de cosas y no le importaba lo que otras personas veían o pensaban de él.
Ahora, repentinamente, el puso atención, cuidado, y comprensión. Este fue un
gran avance no solo para Sam, sino también para nosotros. Sam era más
consciente de lo que estaba sucediendo a su alrededor, y el estaba consciente de
las “burlas”.
Terapia
Visual fue el siguiente tratamiento que Sam recibió, del verano de 1997 al
verano de 1998. Este programa involucraba el uso de lentes prisma y una serie de
ejercicios. El Dr. Melvin Kaplan realizó la
evaluación y decidió qué lentes prismas serían los apropiados. Un programa
de ejercicios de un año transcurrió usando los lentes y un nuevo ejercicio era
realizado cada semana. Durante el curso de un año, notamos que Sam se convirtió
más consciente de las cosas a su alrededor. Por ejemplo, una ocasión el estaba
jugando fútbol. Cuando la pelota le llegó a Sam era difícil para el juzgar de
donde provenía, porque el siempre tenía su cabeza hacia abajo. Repentinamente
el era capaz de mantener su cabeza erguida y recibir la pelota. Subsecuentemente
sus habilidades en el fútbol mejoraron al punto donde él fue capaz de jugar en
un equipo de nivel más avanzado. Las habilidades motoras gruesas de Sam
mejoraron grandemente después de este tratamiento. El también se convirtió más
sensitivo a las burlas, y la los matices de la voz de la gente. El había
empezado a entender cómo el tono de voz de la gente podía cambiar el
significado de lo que estaban diciendo. El empezó a entender el sarcasmo, lo
cual antes era incapaz de comprender.
Durante
1998, removimos todos los alimentos con colorantes de su dieta. Como resultado
su comportamiento mejoró. Un día Ike trajo vitamina C que contenía colorantes
alimenticios de color rojo y amarillo. Los niños habían estado seis meses
alejados de los colorantes de alimentos. Estábamos visitando a mi hermana, y
ella notó que los niños parecían estar más calmados y relajados. Después de
media hora de haber tomado la vitamina C con colorantes ambos se pusieron
irritadosy a pelear entre ellos. Mi hermana no
pudo creer como el comportamiento cambió tan rápido. Fue una muy buena prueba
para ver si los colorantes de alimentos lograban algún cambio en su
comportamiento. Cerca de cuatro a cinco horas después ellos se calmaron y
pusieron mas gentiles.
En
Enero de 1999, realizamos pruebas de alergias alimenticias a Sam y encontramos
que era alérgico a los productos de la leche. Inmediatamente le quitamos todos
los productos y derivados de leche: no quesos, leche, o cualquiera de sus
derivados de cualquier tipo. Con la remoción de la leche de su dieta, también
vimos cambios en su comportamiento para mejorar. El se convirtió menos
sensitivo a las bromas y menos emocional, y fuimos capaces de razonar con él
mas.
Sam
ha recorrido un largo camino. El está ahora asistiendo a la escuela
preparatoria local con algo de apoyo y es un estudiante de calificaciones de
“10” y “9”. El estuvo en el Cuadro de Honor de primer grado y tiene un
calificación puntual promedio de 3.5. El juega baloncesto en el equipo local
Junior Grizzlies, pertenece al Club de Karate Shotokan, y realizará su examen
de cinta amarilla en Abril del 2002. El tiene amigos y ha decidido que quiere
ser un farmacéutico. El le agrada a todos sus maestros y disfrutan tenerlo en
sus salones de clases. Su maestro de ciencias sociales nos dijo que un día,
“El es tan inteligente que dice cosas que no están en la cabeza de otros
estudiantes”.
El
hermano de Sam, Daniel, quien tiene ADD, tiene 13 años de edad y asiste al
octavo grado en la misma preparatorio que Sam (nuestra preparatoria cubre los
grados ocho al doce). Daniel también está en terapia de nutrientes, vitamina
B6, magnesio, y ácidos grasos omega-3. Observamos algunas mejorías con la B6
con magnesio, pero por mucho las mayores mejorías han sido con los omega-3.
Daniel también no ingiere alimentos con colorantes artificiales, lo cual ha
ayudado a mejorar su actitud.
Sabemos
que todo el tratamiento y terapia que Sam ha recibido ha jugado un gran rol en
el estado en el que se encuentra ahora. Cada uno de estos tratamientos ha hecho
la diferencia; aun cuando esta haya sido pequeña, todas han contribuido a hacer
una gran diferencia. Tenemos un largo camino por recorrer, pero vemos la luz al
final del túnel y sabemos que Sam será un productivo, contribuyente miembro de
la sociedad disfrutará una buena
calidad de vida. Siempre recuerdo cuando Sam estaba en el jardín de niños y
nos dijeron, “No espere mucho, el es autista”. Nuestra respuesta fue “¿Por
qué no?”.
Actualización (Febrero 2003)
Sam
está progresando bien tanto en la escuela como en el karate. El está en el
grado once y tiene una carga escolar bastante pesada este año por que el quiere
asistir a la Universidad Simon Fraser cuando se gradúe. El tiene una cinta
naranja en karate y a competido en diferentes torneos, donde ha ganado varias
medallas. Sam
está tomando todavía las vitaminas de Kirkman y evitando los alimentos de la
leche y con colorantes. No hemos introducido ningún nuevo tratamiento hasta el
momento pero hemos notado que Sam ha madurado de nuevo. Existen muchos retos por
venir, pero con el apoyo adecuado Sam será capaz de lograr sus metas.
 © copyright 2005, 2006 Autism Research Institute
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