Capítulo 3Qué haría si fuera Padre de un
Niño Autista: Recomendaciones Basadas en 25 Años de Experiencia en Investigación
Por Stephen M.
Edelson, M.D.
Centro para el
Estudio del Autismo, Salem, Oregon
En este libro,
usted leerá las historias de decenas de familias y médicos. El mensaje de estas
historias es claro:El Autismo no es “sin esperanza”.La mayoría de los
niños autistas pueden hacer enormes cambios, y muchos pueden ser curados. La
batalla es larga, difícil, y frecuentemente cara, pero es una batalla que puede
ser ganada – y está siendo ganada, por miles de padres alrededor del mundo.
Al
principio, sin embargo, esta batalla puede ser abrumadora. Aprender que su hijo
tiene un desorden del espectro autista puede ser devastador. En este momento tan
difícil y estresante, usted se enfrenta a una pregunta crítica: Qué debería
hacer para ayudar a mi hijo? La decisión acerca de que tratamientos implementar
(y cuales no implementar) podrán determinar la prognosis de su hijo.
Mas
aún, como usted verá en las historias de este libro, cada niño autista es único.
Un tratamiento que funcione para un niño puede no ayudarle a otro, y puede
empeorar a otro niño. Pelear en contra del autismo no es como arreglar un hueso
roto o corregir un defecto del corazón. Requiere investigación, experimentación,
y el coraje y perseverancia para probar tratamiento tras tratamiento hasta
encontrar la combinación que hará mejorar a su niño.
Afortunadamente, mientras cada familia de un niño autista debe encontrar sus
propias respuestas, existen caminos bien identificados que cada padre puede
seguir durante esta aventura. Durante los pasados 25 años he tenido la fortuna
de dirigir investigaciones y colaborar con muchos de los pioneros líderes en
varias de las áreas del autismo, incluyendo biomedicina (Bernard Rimland),
comportamiento / educación (Ivar Lovaas), y sensorial (Temple Gandin, Guy Berard,
Lorna Jean King, Melvin Kaplan, Helen Irlen, Margaret Bauman). Además, he
trabajado con cientos de familias, y aprendido de sus luchas y éxitos. Estas
experiencias me han dado un entendimiento de lo que se puede hacer para ayudar a
individuos con autismo.
Aquí, basados en tal experiencia, son los pasos que yo haría si fuera padre de
un niño autista.
Plan de Acción
Primero, le escribiría al Instituto de Investigación del Autismo (ARI) y
solicitar su paquete libre de costo para padres. Mucha de esta información está
en la página de ARI:www.AutismResearchInstitute.com. El paquete contiene una gran cantidad de
información que describe las maneras para comprender y tratar muchos de los
problemas asociados con el autismo. Incluye una emisión de muestra de la revista
trimestral de ARI, laAutism Research Review International (ARRI).
Suscribirse a la ARRI es la mejor manera de mantenerlo informado.
También contactaría a la sección local de la Sociedad Americana del Autismo (ASA
por sus siglas en inglés). La sección local probablemente le proveerá fuentes
valuables y números de contacto en la comunidad y en todo el estado. Además,
asistiría al menos a una reunión de apoyo a padres para ver que podría aprender
de las experiencias y conocimientos de otros. ASA mantiene una lista de la
mayoría de las secciones locales en el país (1-800-3-AUTISM, desde los Estados
Unidos).
Nota
importante: Antes de contactar muy agente de seguro médico, primero leería la
póliza. Muchas pólizas no cubren servicios o tratamientos para individuos
autistas. Las compañías aseguradoras podrían re-embolsar terapias si la terapia
no está específicamente para tratar al autismoysi la aseguradora no es
de su conocimiento que el niño tiene autismo. Por ejemplo, si el niño tiene
problemas gastrointestinales, la compañía de seguros puede pagar por las
pruebas.
Intervención
Cuando se trata de elegir los tratamientos, hay tres enfoques que adoptaría
simultáneamente. Lo mas temprano que se empiecen estos tratamientos, ayudara a
que sea mejor el pronóstico de recuperación de un niño autista. Después,
adoptaría otros tratamientos reconocidos, los cuales se enlistan también a
continuación, si existen algunos problemas persistentes.
El primer enfoque es el biomédico. Inicialmente requiere determinar si el
niño tiene problemas de salud. Estos problemas pueden incluir necesidades
críticas de vitaminas y minerales (por ejemplo B6 con magnesio, DMG, vitaminas A
y C), problemas gastrointestinales (por ejemplo, intestinos permeables, sobre
crecimiento de levaduras, infecciones virales), altas dosis de metales pesados y
toxinas (por ejemplo, mercurio, plomo), sensibilidades alimenticias y alergias,
y mas. La mayoría de los individuos autistas tienen uno o mas de estos
problemas. Muchas de las historias en este libro describen como los padres
fueron capaces de reconocer tales problemas y como fueron estos tratados.
El
enfoque de Vencer al Autismo Ahora! (DAN!) hacia el autismo, toma en
consideración estas problemas biomédicos. ARI distribuye un protocolo de
diagnóstico y tratamiento tituladoBiomedical Assessment Options for Children
with Autism and Related Problems. Una lista de médicos los cuales entienden
y conoce como trata tales condiciones médicas se puede obtener al escribir a ARI
o visitando su página de Internet. De los varios tratamientos descritos en el
protocolo, yo le daría primero a mi hijo la vitamina B6 con magnesio, luego
dimetiglicina (DMG), y luego implementaría la dieta libre de gluten y caseína (GFCF).
Comentario acerca de las drogas. Algunos médicos prescriben drogas a niños
autistas aun cuando la FDA (Administración de Alimentos y Drogas de los Estados
Unidos) no ha aprobado ninguna droga para el tratamiento del autismo.
Adicionalmente, casi todas las drogas tienen efectos secundarios dañinos.
Frecuentemente escucho reportes de algunos beneficios al utilizar Risperidal,
Prozac, y Ritalin. Sin embargo, es muy probable que mejorías aun mayores puedan
ocurrir después de otro tratamiento biológico que no utiliza drogas (lea la
publicación de ARI, “Evaluación de los Padres de Efectos en el Comportamiento de
Intervenciones Biológicas”, en el Apéndice C).
Si
mi hijo hablara muy poco o nada, yo le haría pruebas para ver si el o ella
pudiera tener algúnseizure(Disculpas, no encontré una traducción
razonable de esta palabra en esta oración). La actividad deseizures puede afectar la capacidad de hablar. Un EEG (electroencefalograma) mide la
actividad de las ondas cerebrales, y puede ser capaz de detectar la actividad deseizures. Si el EEG mostró evidencia deseizures, yo
intentaría primero suplementos nutritivos no tóxicos para tratar losseizures, tales como la vitamina B6 y el DMG.
El segundo enfoque es educación conductual. Análisis del Comportamiento
Aplicado (ABA por sus siglas en inglés) es un método de enseñanza bien
documentado y efectivo para muchos niños autistas. Este método involucra
sesiones instructivas uno-a-uno utilizando tareas educativas desarrolladas
específicas para el autismo.Educando Individuos con Retrasos del Desarrollo:
Técnicas Básicas de Intervención, escrito por O. Ivar Lobas, es una
excelente fuente y describe en detalle como implementar este método.
El tercer principal enfoque involucraría intervenciones sensoriales. Muchos
individuos autistas sufren de un sistema sensorial hiper-sensible o
hipo-sensible. Estos problemas pueden involucrar la capacidad auditiva (por
ejemplo, sensibilidad a sonidos, sordera aparente, visión (por ejemplo,
sensibilidad a la luz, problemas de atención visual, tacto (por ejemplo,
sensibilidad al tocar, insensibilidad al dolor),propioceptive(por ejemplo, brincar en exceso), olfato (por ejemplo, sensibilidad o
insensibilidad a olores), y gusto (“chiquión”, comer
tierra). Existen varias intervenciones que pueden reducir o eliminar muchos de
estos problemas, tales como entrenamiento en integración auditiva (capacidad
auditiva), entrenamiento en visión o lentes Irlen (visión), e integración
sensorial (vestibular/táctil/propioceptive).
Los
tres enfoques de tratamientos descritos arriba se complementan entre sí. Los
individuos autistas frecuentemente se convierten más atentos y motivados a
aprender poco tiempo después de que sus problemas biomédicos y sensoriales son
tratados. Un niño puede mejorar con solamente alguno de estos enfoques, pero la
combinación de estos puede llevar a resultados sorprendentes, y aun la
recuperación de algunos niños.
Otras
intervenciones
Vale
la pena también considerar otras intervenciones efectivas en el autismo tales
como enseñanza estructurada, sistemas de comunicación, lenguaje visual (por
ejemplo, “comunicación simultanea”), y técnicas de relajación e imágenes de
Grodin.
Evaluación
Para
mejorar mis probabilidades de éxito cuando desarrollo un plan de tratamiento, me
formularía una estrategia que me permita exactamente determinar cuales enfoques
funcionaron para mi hijo y cuales no. Para hacer esto, seguiría los siguientes
lineamientos.
-
Como regla, yo probaría con un tratamiento por dos meses antes de empezar
uno nuevo. Esto hará más fácil de determinar cuales tratamientos fueron
verdaderamente responsables de cambios positivos o negativos. Sin embargo, si
fue bastante obvio que después de las primera o segunda semana mi niño mejoró
como resultado de un tratamiento, me sentiría confiado de empezar otro nuevo
tratamiento.
-
Llenaría la Lista de Evaluación del Tratamiento del Autismo (ATEC) una o
dos veces al mes durante varios meses antes de empezar una nueva intervención, y
después mensualmente después de haber empezado la intervención. La ATEC fue
diseñada específicamente para evaluar la efectividad del tratamiento. Si ocurren
mejorías simplemente porque el niño está madurando, entonces la ATEC típicamente
mostrará mejoría gradual a medida que pase el tiempo. Sin embargo, si hay
mejoría marcada después de que la intervención ha empezado, entonces el
tratamiento puede estar ayudando. Usted puede encontrar una copia de la ATEC en
el Apéndice D. Alternativamente, la lista puede ser llenada en la pagina de
Internetwww.autism.com/ateco copias físicas se pueden obtener al escribir al
Instituto de Investigación del Autismo (4182 Adams Avenue, San Diego, CA 92116;
fax: 619-563-6840). No hay ningún cargo para utilizar la ATEC.
-
En la medida posible, no le diría a nadie cuando mi hijo empezó un nuevo
tratamiento. Esto incluye maestros, amigos, vecinos, y familiares. Si un cambio
notorio ocurrió en mi hijo, estas personas muy seguramente lo mencionarán. Me
detendría de preguntar, “Has notado algún cambio en mi hijo?” ya que los
comentarios espontáneos serían mas objetivos.
-
Le preguntaría a cualquier persona que supiera que mi hijo esta
recibiendo algún tratamiento en específico a independientemente compilar listas
de cambios que hayan observado. Después de un mes o dos, compararía sus
observaciones. Si gente diferente nota cambios similares, esta sería buena
evidencia que tales cambios fueron reales. Le preguntaría estas personas
escribir sus observaciones, para asegurar que sus correlaciones acerca del
comportamiento previo de mi hijo eran válidas.
-
Escribiría notas cuando el comportamiento de mi hijo me “sorprendiera”.
Si un niño está mejorando o empeorando como resultado de una intervención, es
muy probable que el o ella actuarán diferente que antes. Estas “sorpresas”,
buenas o malas, pueden revelar bastante acerca de los efectos del tratamiento.
Algunas personas
sugieren a los padres dar a sus hijos solamente tratamientos para los cuales
existe investigación sustentada. Sin embargo, cuando un nuevo tratamiento es
introducido, frecuentemente existe mínima o nula investigación acerca de su
efectividad. Lleva, en promedio, cinco a diez años para tener suficiente
investigación para confirmar o refutar la efectividad de una intervención.
Adicionalmente, las probabilidades son bastante buenas que después de 10 años,
los resultados pueden combinarse, porque los investigadores frecuentemente
utilizan diferentes poblaciones y realizan cambios utilizando diferentes
métodos. Sin embargo, yo sería desconfiado de cualquier tratamiento que haya
existido por alrededor de diez años o más y no tenga investigación de respaldo
acerca de su efectividad. Por ejemplo, Ritalin es uno de los tratamientos que se
prescriben mas frecuentemente para el autismo, pero no tenemos conocimiento de
algún estudio publicado que apoye su efectividad con la población autista.
Antes de probar un tratamiento nuevo, aprendería lo más posible acerca del
mismo. En lugar de enfocarse en los resultados positivos, buscaría críticas del
tratamiento también. Cuando se evalúan reclamos conflictivos, consideraría la
naturaleza de los estudios y sus metodologías, teniendo cuidado de no darle la
misma credibilidad a estudios pobremente realizados que los estudios de
investigación metodológicamente realizados.
Situaciones
Familiares
Criar a un niño autista puede ser bastante estresante para la familia. Los
hermanos a veces se siente ignorados por que la mayoría de la atención de los
padres se dirige hacia el niño autista. El divorcio es bastante común entre las
familias con un niño autista. Adicionalmente, los familiares y amigos cercanos
se pueden distanciar. Es importante estar consciente de estos problemas
potenciales y atenderlos en el caso de que ocurran.
Conclusión
Finalmente, si yo fuera el padre de un niño autista, sería una persona fuerte
para mi hijo. Muchos profesionistas están conscientes de los síntomas asociados
con el autismo. Sin embargo, ellos no saben como tratarlo. La información es una
herramienta poderosa. Mantendría todos los documentos, diagnósticos y resultados
de laboratorio de mi hijo bien organizados en un archivo. En la medida posible,
le proveería de artículos relevantes y otra información a los terapeutas y otros
profesionales que trabajen con mi hijo. Como muchos otros padres de un niño
autista, terminaría enseñando a los profesionales como tratar a mi hijo. También
tomaría ventaja de las diferentes fuentes disponibles para ayudar a los padres
en identificar e implementar tratamientos, tales como libros, revistas, páginas
de Internet, y conferencias.
Mas
importante que todo, rechazaría escuchar a doctores u otros profesionistas que
me hayan dicho que el autismo es “sin esperanza”, que no puede ser tratado, o
que yo estuviera fuera de la realidad en esperar mejorías significativas. Es
crucial tener en cuenta que el autismo es tratable, que cerca de todos los niños
autistas pueden mejorar y muchos se pueden recuperar por completo, y que las
drogas y la mentalidad de muchos doctores en las instituciones mentales son
obsoletas y peligrosas.
Las
historias que esta usted a punto de leer probarán que el autismo puede ser
tratado satisfactoriamente. Necesitará de toda su fuerza y persistencia, pero el
resultado final será un mejor futuro para su hijo. Encuentre doctores y otros
profesionistas que compartan su determinación para alcanzar esta meta, y –como
muchos de los padres se lo dirán en este libro – nunca, nunca se rinda.
 © copyright 2005, 2006 Autism Research Institute
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